Habíamos decidido, recorrer la cuerda de Sierra Alhamilla, entre las dos grandes antenas_repetidores y el radar, situadas en las cimas, del pico Colativi de 1387 m. de altitud y Puntal.
Nuestro fin, era conocer el paraje y convivir con amigos, disfrutando el domingo, eliminando toxinas, incluso marcándonos un bailecito después del almuerzo.
Caminábamos, escuchando de vez en
cuando, los trinos de los pájaros, que contrastan con los silencios del
desierto, no tan lejano. Deseábamos poder contemplar, la huidiza figura
del algún halcón peregrino, águila perdicera, (autentica reina del
lugar), cernícalo, gavilán, herrerillo, escribano, etc. entre una
vegetación mediterránea de coscoja, y jara pringosa, un espartal con
presencia de tomillo, acompaña a las Encinas, pinos y retamas
.
Nos quedamos con ganas de ver salir alguna confiada perdiz.
Desde la cima la vista es poesía: el desierto de Tabernas hacia el norte, único en Europa, paisaje obviamente árido, pero de una belleza singular, tanto como el entorno, mirador excepcional es el pueblo de Turrillas, su ermita de San Antonio, testigo de las luchas entre moros y cristianos. La Sierra de Los Filabres al fondo. El mar hacia el sur, campos de Níjar, cultivos con plástico, de aspecto casi lunar.
Los tonos grises y marrones inundan el paisaje, las ramblas y barrancos, con todo tipo de recovecos, hacen volar nuestra imaginación.
Regalamos a nuestros, sentidos la hermosura que nos ofrecía la naturaleza, Eolo jugaba entre las nubes, ofreciéndonos calor y energía, mientras los árboles nos regalaban su refrescante sombra,
Desde allí nos sentimos beodos del paisaje, admirando el valle. (de Chelo)